por: Valentina López serrato

 

Tokio Blues

(Norwegian Wood)

Es 1987 y Watanabe se encuentra a sus 37 años aterrizando de un vuelo en Hamburgo. En ese momento, él escucha una versión simplona de una canción de los Beatles (Norwegian Wood) y a partir de ese momento se ve enfrentado a recordar un pasado frío y en cierta forma lamentable. En esta historia, Haruki Murakami pone de cara al lector ante la devastadora nostalgia de Watanabe que lo lleva a situarse en 1968 a sus 18 años como un chico solitario, quien intenta recuperarse de la muerte de su mejor amigo, Kizuki, y que se enfrenta a la libertad de la vida universitaria en una residencia en Tokio. Sin embargo, esto no es lo que parece ser lo más apremiante, sino cuando Watanabe se encuentra con Naoko, la novia de su mejor amigo, en una estación de tren cuando la vida de este personaje se verá envuelta en una serie de vaivenes que lo llevarán a transformarse.

 

A partir de allí, Watanabe nos advierte que “la muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella”, que la vida es una yuxtaposición de eventos y que el amor puede presentarse en más de una forma. A través de estas reflexiones, Murakami evoca una simplicidad que refleja el estoicismo de la cultura japonesa. En cada capítulo, los personajes se ven envueltos ante situaciones tan agobiantes como la depresión y el suicidio y es Watanabe quien demuestra a través de su personalidad la gran dificultad que parece existir en esta cultura para mostrarse vulnerable ante los demás. A pesar de ello, estas situaciones son parte del ser humano y cualquiera, sin importar de dónde provenga, puede identificarse con ellas; pues el dolor y la tristeza parecen ser lenguajes que todos compartimos, pero que experimentamos de formas diferentes.

 

Aún así, esta historia muestra momentos importantes en los que la rutina y cotidianidad de Watanabe exponen la sutilidad de Murakami para establecer un contexto rodeado de cambios políticos, sociales y culturales; que se presentan a través de elementos como la cultura popular, especialmente la música. Este es un aspecto importante, pues a través de ella se realza el cambio de la juventud a finales de los 60 y le permite a Murakami elaborar escenarios llenos de sensibilidad.

 

Es con ese poder de evocar una fuerte imagen de Japón que Tokio Blues (Norwegian Wood) rescata el poder de la memoria, de las transformaciones emocionales, pero principalmente de cómo en algunas ocasiones “somos incapaces de adaptarnos a nuestras deformaciones. Y, por lo tanto, posiblemente no podamos aceptar el dolor y el sufrimiento reales que nos provocan”. Esto hace que este libro, a pesar de aludir a situaciones desgarradoras, nos encamina hacia una posible respuesta de aquellas emociones que llegan a ser difíciles de explicar y los grandes dilemas por los que el ser humano debe atravesar para llegar a la adultez. Por ello, es en definitiva una lectura que vale la pena si lo que buscamos es preguntarnos por lo confuso que llega a ser comprender la melancolía.

Haruki Murakami (1987). Tokio Blues (Norwegian Wood). Tusquets Editores. Traducción de Lourdes Porta Fuentes.

 
 
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LA HISTORIA DETRÁS DE NORWEGIAN WOOD

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Proyecto realizado dentro de la asignatura DIRECTO TRANSMEDIA  de la carrera de Comunicación Social.

Dirección:  Carlos Obando Arroyave, Producción y realización: Valentina López Serrato