EL CHORRO DE QUEVEDO

Laura Cristancho Castell

 

El mito sobre

el Chorro

y la fundación

de Bogotá 

EL Chorro de Quevedo ubicado en el Centro Histórico de Bogotá es un espacio lleno de expresiones culturales, variedad, arte y diversidad. Se dice que en este lugar fue donde Gonzalo Jiménez de Quesada fundó la capital del país. Sin embargo, esto es tan sólo un mito pues los libros sitúan el origen de la capital en el parque de Santander el 06 de agosto de 1538.

 

La historia toma fuerza porque se cree que la Ermita de San Miguel del Príncipe, ubicada en la plazoleta del Chorro, fue la primera capilla de la ciudad. Sin embargo, esto no es cierto, pues su construcción no fue sino hasta en 1969.

 

Esta plazoleta, en la Candelaria es uno de los principales atractivos turísticos de Bogotá debido a su oferta en la escena cultural y gastronómica. Además, dada la afluencia de turistas, es un lugar lleno de hostales y hoteles de todos lo precios. Al acudir al Chorro, es común encontrarse con turistas de todas partes del mundo tomando  café o disfrutando de alguno de los restaurantes situados alrededor de la plaza.

 

Otro rasgo característico de La Candelaria y el Chorro es la particularidad en la nomenclatura de sus calles, que no sólo están llenas de grafitis y murales, además parecen no tener números, en su lugar toman nombre propio. Tal es el caso del Callejón de las Brujas, el Callejón del Embudo, calle del Palomar del Príncipe, entre otras.  

 

Además de su diversidad cultural el encanto del Chorro está en su historia.  Se dice que debido a su ubicación la plazoleta era un lugar clave antes de la fundación de Bogotá, pues desde allí los conquistadores tenían una vista estratégica de toda la sabana. Antes de la llegada de los españoles, allí habitaban los Zipas, gobernantes y administradores del territorio. Esta plaza era su lugar de recreación y reunión.

 

En lo que respecta a la historia detrás de su nombre, según los libros de historia se debe a que en 1832 un agustino de apellido Quevedo promovió la construcción de una fuente para la creciente población en el límite oriental de la ciudad. No obstante, su trascendencia no era mayor pues ni siquiera aparece en el plano que en 1852 hizo Agustín Codazzi ni en la completa guía de Bogotá que elaboró en 1890 Manuel María Paz, donde se hace una lista de todas las pilas que abastecían de agua a los capitalinos.

 

Hoy, 480 años después de su construcción el Chorro de Quevedo está totalmente transformado. El piso de la plazoleta fue remodelado recientemente por la administración distrital y tras 31  años sin funcionamiento de la pila, el año pasado fue reactivado y sigue siendo un importante punto de encuentro de universitarios, turistas y artista urbanos.

 
 
 

La Plazoleta del Chorro de Quevedo, en La Candelaria, no sólo es un destino turístico de Bogotá, además es el punto de encuentro de universitarios y ciudadanos que acuden al lugar para disfrutar de la oferta gastronómica y las expresiones culturales del lugar. Dada la constante afluencia de público, el Chorro es un lugar atractivo para los “dueños de lo ajeno”, por eso conversamos con algunos de los transeúntes de la zona sobre el estado de la seguridad.